Cómo Predicar un Mensaje Evangélico

IGLESIA JESUCRISTO FUENTE DE AMOR, INC.


SEMINARIO DIRIGIDO A PREDICADORES

I. NACIDO CON UN DESTINO

La persona marcada con un destino es llamada desde su nacimiento. Para lograr ejercer ese llamado es necesario que la persona tenga la certeza y la seguridad en su corazón de que ha sido llamado por Dios.

Existen personas que suelen decir que en verdad no se siente llamados a lo que están desempeñando, lo cual es un caso que deber ser revisado, porque el verdadero llamamiento queda confirmado en el interior de cada persona.

¿Y quién da el don al que ha sido llamado? Todos los dones son dados por Dios conforme al propósito a que cada uno ha sido llamado.

Jeremías 1:5

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

Romanos 8:28 

“28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

Los dones no pueden ser dados o creados por el hombre, sin embargo, el que ha recibido un don de Dios tiene la responsabilidad de que sea pulido y desarrollado. 

II. VOCACIÓN AL MINISTERIO CRISTIANO

Es bueno dejar claro que no hemos pagado ningún precio: Los dones son un regalo por la ascensión de Cristo. Los hemos recibido por gracia.

1 Pedro 4:10

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

¿Cómo podemos saber o identificar cual es nuestra vocación? Pues hay tres tipos de confirmaciones que debemos recibir que nos ratifican nuestra verdadera vocación o llamado.

1. Lo que hacemos nos tiene que gustar: En nuestro interior debe arder la pasión por lo que estamos realizando y sentir que verdaderamente nos gusta.

2. A la gente le gusta lo que haces: El don “luego de ser trabajado y pulido” tiene que ser evaluado también por las personas que lo ven puesto en práctica, no con esto buscaremos la admiración de la gente pero un don destacado difícilmente pase por alto entre personas cristianas maduras que nos puedan ayudar a confirmar que lo que estamos desempeñando resulta de edificación.

3. Recibes el respaldo de Dios: La providencia espiritual o fluidez como también la providencia material se puede observar claramente cuando Dios es que ha puesto el don.

 

¿Qué nos corresponde a nosotros hacer para sentirnos confirmados?

• Dedicación: Es necesario que el don sea pulido. La preparación y el estudio con profundidad de la palabra es indispensable y algo que amerita tiempo y alta dedicación de la persona, además debe adquirir material que le ayude con el estudio. 

• Orar por sabiduría: La revelación de la palabra se conquista en la oración. Todo buen predicador debe dedicar tiempo a la oración personal para que pueda recibir la asistencia del espíritu santo y sabiduría.

• Revelación de Dios: Debemos apegarnos a la palabra revelada por Dios, lo revelado es para nosotros, por lo que se deben evitar las interpretaciones humanas que carecen de apoyo bíblico o que contradicen el sentido general de las escrituras.

• Consagración: Buscar continuamente una vida aprobada por Dios y totalmente apartada del pecado es imprescindible para todo predicador que decide hablar de lo que Dios ha dicho.

III. CONSAGRACIÓN DE LOS PREDICADORES.

El que va a repetir la palabra de Dios debe tener una lengua muy santa y estar constantemente en la presencia de Dios. Ese es el fundamento en el ministerio de la palabra, conectarse con Dios y entrar en su presencia para luego poder salir y hacer una declaración profética, “verdades sembradas” en la persona que escucha, pero esa conexión no se debe procurar el día que predicamos el mensaje o pocas horas antes de subir al pulpito, sino que es un estilo de vida que debe estar latente en cada decisión que tomamos día tras día.

Es bueno dejar claro que si no se está predicando de la Biblia no es un mensaje, ya que un mensaje se fundamenta en la Palabra de Dios. Durante la predicación se debe mostrar la consagración del predicador, esta se muestra en que su predica no es su propia idea ni mucho menos su persona o experiencia personal sino lo que dice la palabra. 

IIII. ELEMENTOS DEL ÁMBITO DE LA PREDICACIÓN.

Existen elementos claros que se observan en el ámbito de la predicación:

a. Emisor: Es el responsable en emitir la idea sobre un pasaje leído. Tienen un gran compromiso ya que el receptor no tiene en ese momento la oportunidad de participar activamente o pedir una mayor aclaración o profundización del tema que se está tratando, por tal razón las ideas declaradas deben ser coherentes, claras, entendibles y digeribles y deben incluir la información suficiente que necesita el receptor para entender de lo que trata el mensaje.

El emisor debe tener carácter y seguridad en la voz, pues debe estar en la capacidad de poder declarar lo que Dios dice sin titubear. Su voz debe ser entendida por lo que su tono debe ser apropiado. El tono de su voz debe ir acorde al mensaje que predica, por lo que debe tener un dominio de las inflexiones y estar en la capacidad de detectar cuando debe enfatizar o resaltar una verdad declarada.

Ej.: Expresiones de aflicción o tristeza deben emitirse en un tono suave y dando respeto a lo que se está diciendo, jamás podemos resaltar una situación de tristeza con tono de alegría porque estaría proyectando lo contrario a la idea que están transmitiendo nuestras palabras.

El objetivo primordial del emisor es conectar con el público, involucrarlo en la declaración del mensaje. Se pueden hacer repeticiones de una declaración, logrando así, captar la atención y dejar sembrada la verdad declarada.

Durante la predicación se debe incluir la creatividad para evitar el aburrimiento del oyente. Hay que lograr un despertar en el público y una respuesta positiva, logrando así un ambiente interactivo.

Estamos en una cultura rica en gestos, hay que cuidar de no usar gestos que den motivo de burla o que destruya o dé motivo de burla o risa al público, y peor aún se pierde el sentido de la predicación, ya que bajo ese ambiente difícilmente alguien reciba el mensaje que inicialmente pensaba transmitir.

b. Receptor: Es aquella persona a quien va dirigida la predica o mensaje; realiza un proceso inverso al del emisor, ya que descifra e interpreta los signos elegidos por el emisor; es decir, descodifica el mensaje.

Nota: En los primeros 5 minutos el receptor preparado puede detectar si hay conocimiento bíblico en la persona que está emitiendo el mensaje.

c. Mensaje: El mensaje siempre debe estar centrado en la persona de Cristo, con los principios y leyes del reino; debe ser un mensaje lleno de verdades e ideas claras, “grandes verdades”. Un mensaje debe ser juzgado por la cantidad de verdades que contenga. Todo análisis bíblico y teológico debe llegar a la persona de Cristo. “Cristo es el mar, y todos los ríos deben llegar a Él” pues debemos tener claro que el sentido general de la escritura es el mensaje de salvación que es por medio de Cristo y nosotros como predicadores hemos sido enviados a llevar estas buenas nuevas de salvación.

V. ASPECTOS DE LA PREPARACIÓN DEL MENSAJE.

Antes de arrancar debe buscar alinearse con Dios a través de la oración. Adicionalmente hay pasos claves que no deben ser violados para poder trazar correctamente la palabra de verdad.

a. Observación: ¿De qué predico? La observación es para elegir el pasaje apropiado para el momento y el lugar apropiado. El proceso de observación es precisamente para ver, buscar pasajes, ayudarse con libros auxiliares y concordancias de la Biblia para poder determinar y establecer los límites de lo que se va a decir.

 Por ejemplo: Si le toca disertar la palabra en su iglesia, haga la elección del pasaje conforme al momento que este atravesando la iglesia. Si por el contrario va de invitado a una iglesia es bueno orar a Dios con insistencia pues imagínese usted en una iglesia de mucha necesidad espiritual o de poco crecimiento espiritual y que usted no sepa llevar un mensaje fresco, digerible y claro sino que por el contrario le caiga a palos y correcciones fuera de lugar que no edifican sino que más bien condenan a la persona haciéndola sentir culpable. 

2 Timoteo 1:13

“Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste, en la fe y el amor que es en Cristo Jesús.”

 La persona que no tenga verdades claras que no predique, ya que cae en necedad y los necios no tienen nada edificante que decir.

Es necesario que la persona que predica tenga una preparación: hay hermanos que quieren predicar pero que no se quieren preparar. Para predicar hay que prepararse.

b. Investigación: Hay muchas verdades incluidas en los pasajes que la gente no ve. Un predicador deber tener: diccionarios, concordancias, compendios, etc. Pero la frescura y la belleza para presentar esos pasajes te la dará Dios.

 Hay que tener suficiente información para poder hacer una plataforma que incluye lo sociológico, étnico y cultural, cuidándonos para lograr transmitir algo que no se le olvide a nadie.

c. Predicación: Cuando te llega el momento de iniciar la predicación te deben entregar un ambiente ya preparado, pues por lo general se predica luego del tiempo de adoración y ya los corazones de los receptores están en la disposición de recibir la palabra de Dios, ese ambiente no lo puedes dejar caer, tienes que tener libertad y fluidez para hablar, no puedes llevar inseguridad ni tensión al púlpito. Tienes que tener una concentración para poder mantener el mensaje.

Los mensajes no se deben fundamentar en la subjetividad, no se puede basar tu mensaje solo en testimonios, a menos que sea un mensaje evangelístico, que resultaría apropiado para inconversos, pero una iglesia no crece solo con testimonios, crece con la palabra de Dios. “Hay que predicar de la palabra de Dios” y los testimonio que sean bien cortos y solo para iluminar un poco la verdad de la palabra, pues hay que tomar en cuenta que nada mejor que la misma Biblia para buscar ejemplos de cualquier hecho que queramos resaltar, así que buscar un personaje o un hecho en la Biblia resulta mejor que testimonios personales. Por ejemplo, si quiere hablar de sanidad es más recomendable buscar una sanidad hecha por Jesús que usted hablar de cuando Dios usó a un hermano para sanar a un enfermo ya que le da más fortaleza y fundamento irrefutable a la predicación.

2 Timoteo 2: 14-16

“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.”

Para ayudarnos a desarrollar el don de la predicación lo correcto es empezar por los inconversos.

 Es bueno tomar en cuenta que para poder citar hechos de la Biblia hay que tener la investigación completa, no se puede contar de la mente sin saber los detalles del hecho que queremos señalar pues podemos caer en pronunciar nombres o pasajes incorrectos o peor aun confundir dos hechos de tiempos diferentes que nada tienen que ver.

 d. Evaluación: Es necesario que el emisor procure la evaluación del mensaje. Hay que dejarse evaluar, ya que muchas veces es difícil que nosotros mismos nos demos cuenta de cuáles son las debilidades y los aspectos que necesitan ser trabajados para mejorar. La evaluación debe ser realizada por una persona con experiencia y preparada que nos pueda señalar cualquier uso incorrecto de las escrituras o cualquier vedad bíblica que fue incorrectamente aplicada o que pudiera resultar de confusión para el oyente.

 Dentro de los errores típicos durante la predicación de un mensaje podemos señalar los siguientes:

♦ Uso de muletillas: No se tienen recursos para dar ideas coordinadas, así que, en momentos en los que es mejor callar “hacer una pausa de silencio” se introduce una frase o palabra y se continúa repitiendo en todo el desarrollo del mensaje. Comúnmente la letra “e” o frases como “bendito el nombre de Dios” esta última es bien utilizada si en un momento específico queremos hacer un énfasis, pero cuando hacemos una repetición constante y lo repetimos al final de cada oración lo convertimos en una muletilla para no quedar callados buscando inconscientemente la manera de hablar continuamente.

♦ Buscar dar emoción: Cayendo en gritos sin sentido y brincos locos innecesarios que nada tienen que ver con lo que se está hablando.

♦ Ir sin una semilla para sembrar: Es una falta de respeto hacia los receptores el subir a un púlpito sin nada que sembrar.

♦ Problemas de dicción: Usar una letra por otra, la mala pronunciación de las palabras o el uso incorrecto de términos o definiciones es de gravedad al momento de predicar un mensaje, pues resulta en mucha distracción para el oyente y si pudiera ser hasta motivo de bochorno o burla de la persona que está llevando el mensaje. Por ejemplo, el poner la “S” o la “L” donde no va.

 Si se tiene problemas de dicción hay que trabajarlo para corregirlo y la mejor forma es procurar practicar hablando de forma correcta todo el tiempo, no solo al momento de la predicación, para lograr así una verdadera corrección. (Corríjalo en el día a día no durante la predicación). Usar una dicción distinta a la que usted usa diariamente es cuesta arriba y lo más probable es que no logre decir todas las palabras correctamente o que esto le presione durante la predicación impidiéndole concentrarse en el mensaje y la parte espiritual. Es necesario tener una buena pronunciación, pues recuerde que usted es un comunicador del reino y que el denuedo Dios se lo dará pero tiene que hacer la parte que le corresponde.

 ♦ Tensión extrema: Los niveles de tensión durante la predicación son algo normal, porque vas a presentar la palabra del que creó todas las cosas, sin embargo a través del dominio propio, estos niveles de tensión deben ser controlados y no deben impedir que se den ideas coherentes ni mucho menos limitar la voz y que esta no logre salir de forma apropiada, si ya usted fue bien preparado, descanse en Dios y no permita que la tensión sea un bloqueo para predicar el mensaje.

VI. ELEMENTOS DE LA PREDICACIÓN.

La parte principal para la preparación de un buen mensaje es conocer los elementos de la predicación para poder separar correctamente las partes del mensaje y transmitir una idea clara y precisa al que nos estará escuchando.

Siempre se da inicio con la lectura del texto base elegido y se da el tema bajo el cual se estará predicando la palabra. El tema debe ser claro y se puede repetir dos veces al dar inicio para que quede gravado, hay que aclarar si pertenece a una serie bajo la cual se está predicando y también en los casos de que sea una campaña. Jamás se deberá insistir en repetir durante todo el mensaje el tema pues esto quita la concentración del contenido del mensaje. Igualmente, se debe considerar el NO repetir insistentemente el nombre de un personaje bíblico porque podemos caer en exaltar a la apersona y el nombre en que debemos insistir en repetir es el nombre que es sobre todo nombre “Jesús”. 

Luego de leer la cita base elegida para ser explicada se debe hacer una oración presentando el mensaje.

Hay que tomar en cuenta el saber dividir y coordinar las partes de un mensaje, y saber separar correctamente sus elementos. 

Los elementos de la predicación son:

 a. Exordio: La introducción se debe comenzar con voz suave. Debe estar relacionada directamente con lo que queremos hablar y debe servir para traer definiciones de hecho o palabras, aclaraciones culturales que se involucran en la cita leída o una historia del personaje que ilustre para llegar a la condición actual que se refleja en el pasaje. Esto quiere decir que durante la etapa de la investigación se deben considerar los elementos que se van a incluir en la introducción y ponerlos por escrito para que puedan ser debidamente estudiados o en caso de que lo amerite bien resumidos para tenerlos a la mano durante el mensaje.

 La mejor parte del mensaje debe ser el inicio, porque es la parte donde se debe conectar con el emisor y darle la información suficiente para preparar la tierra para proceder luego con la siembra de verdades. En el exordio o introducción se debe declarar palabras claves y atraer la atención de la gente para lograr su atención, lo cual se puede hacer con preguntas que resulten claves para ser explicadas a la luz de la palabra mientras se predique el mensaje.

Si le invitan a predicar a una iglesia no es bueno que se introduzca cantando una canción, PREDIQUE. Que alguien lo presente, agradezca la invitación y vaya directo al punto (al texto), luego de la lectura ore por el mensaje pues debe recordar que su invitación fue para la predicación del mensaje y la parte de la adoración ya pasó. 

b. Cuerpo del Mensaje: Es ir al centro del mensaje, a la aplicación de la palabra. El cuerpo es el desarrollo, “la explicación de las escrituras y también la aplicación a nuestro tiempo actual.” Hay personas que tienen necesidad de una buena siembra de la palabra porque solo visitan la iglesia los domingos y deben ser muy bien nutridos. Si usted no es una persona capaz de nutrir a los demás, mejor deje eso.

Hay errores típicos que deben ser eliminados al momento de hacer la aplicación de la palabra, por ejemplo, el hablar en términos de “ustedes” que suena acusador, se debe decir “nosotros”. No se meta en lo malo señalando pecados “edifique”, no mencione líderes, ni pastores, simplemente no se meta en eso ni mucho menos con intención de usarlos como malos ejemplos.

 Se puede incluir en momentos oportunos una anécdota “corta y precisa” que entone el mensaje expuesto. El mensaje es para producir transformación, si no produce transformación, si no hay cambios, el predicador podría estar sembrado “NADA”.

 Puntos claves que deben ser considerados durante el cuerpo del mensaje:

• No podemos ser ministros mudos, que hablan y es como si no dijeran nada. Es mejor dar masas de verdades y sin pulir, que ofrecer un plato de porcelana china con una tajada de “NADA”. (Charles Spugeon).

• El conocimiento no es lo que define al predicador. El ministro debe ser un mensajero real del cielo.

• Las enseñanzas deben ser exactas, cuidando siempre de evitar interpretaciones equivocadas de lo que dice un pasaje de la Biblia.

• El uso de las palabras pudieran ser hojas de higuera para cubrir la ignorancia y caer solo en palabras muy elocuentes para finalmente dar un mensaje vació que carece de significado o fundamento.

• El mensaje debe estar basado en el texto leído.

 • La exégesis no debe caer en el libertinaje. No se puede fusilar la palabra, no puede festinar las cosas. Se debe mantener la literalidad.

• No copie un libro para luego repetirlo, incluya su propio mensaje, lo que Dios trató con usted durante el tiempo de oración por el mensaje.

El mensaje persuade cuando lo que se dice es la palabra de Dios. Cuando se hace la exégesis correctamente el espíritu santo persuade al receptor. El predicador debe dar un mensaje edificante lleno de esperanza y consolación. (Debemos edificar con los mejores materiales no con madera, heno y hojarasca, sino con oro, plata y piedras preciosas.)

Cuidémonos de no dar comida cruda. Es mejor verdades limitadas y sencillas pero cocinadas y preparadas para ser digeridas. Los pensamientos deben ser coherentes y estar ordenados como tropas en un ejército, así el orden, que es Ley del Reino, no debe ser descuidado por los embajadores del cielo.

Para predicar un mensaje correctamente debes identificar, dentro del o los pasajes a usar, las grandes verdades bíblicas que pueden contener. Es recomendable hacer un listado de las grandes verdades.

Ejemplo:

Grandes verdades de la vida de Saulo

– Dios no miró su pasado.

– El que ataca a la iglesia ataca a Dios.

– Dios restaura y tiene misericordia.

 c. Conclusión del Mensaje: No se puede dejar el mensaje en el aire, es necesario aterrizar todo lo que estábamos hablando. Haga un recuento o resumen de las grandes verdades que incluyó en su mensaje, logrando así dejar una idea clara de lo que usted habló. No es que repita todo lo que dijo, solo concéntrese en la idea central y concluya con algo que cierre todo lo que usted a dejado establecido por la palabra. En todo mensaje al concluir siempre se bebe hacer el llamado a las personas que no han aceptado a Cristo como salvador de sus vidas.

d. Ministración: No diga lo que va a pasar, no hable, no manipule, no sugestione, no juegue con las emociones de la gente. Si usted va a ministrar hágalo conforme a la palabra de Dios. Si usted es evangelista debe de durar cómo máximo media hora predicando y hacerlo con un juicio y entendimiento claro. Es necesario saber imponer las manos con sabiduría, si le toca ministrar a una persona del sexo opuesto no debe tocarla en el cuerpo, la Biblia apoya la imposición de manos en la cabeza de la persona, la cual no debe imponerse con ligereza.

VII. SOBRE LAS ILUSTRACIONES Y LA ATENCIÓN DEL PÚBLICO.

Las ilustraciones traen claridad en un mensaje, es necesario dar ejemplos en la aplicación de la palabra, siempre y cuando aclaren y no confundan el mensaje. Las anécdotas o ilustraciones deben ser limitadas. Es preferible que sean de la vida real. Un mensaje sin anécdota es un mensaje sin ventana, que no permite que el receptor mire el panorama de lo que está planteando. Evite confundir una pequeña anécdota con un testimonio.

Nunca se debe subestimar al público receptor pues siempre hay personas que están muy atentas al mensaje, incluso en ocasiones muchas de estas personas poseen un mayor conocimiento, por ende evaluaran constantemente cada palabra que sale de nuestra boca. El uso de aplausos no es solo para alegrar el momento y para ambientar la predicación sino que también proveen una pausa que el predicador puede utilizar para pensar, y descanso de la mente del oyente. 

VIII. SOBRE LA VOZ Y LA ESPONTANEIDAD.

Hay que soltar la voz (Inflexiones de la voz = cambios de la voz). Sacar la voz del diafragma, para no forzar las cuerdas vocales y aprender a subir y bajar el tono.

Tiene que disciplinar el tono de voz ya que este debe ser espontáneo. Es preferible no buscar palabras raras y rebuscadas del diccionario, ya que pudiera dar a notar la dificultad de decir dicha palabra por no ser parte de su vocabulario tradicional dejando de esa manera de ser espontáneo en lo que dice. Cuando señale verdades tiene que subir el volumen de la voz, modular su voz y aplicar las inflexiones correctas.

 El púlpito no debe ser usado para promulgar ideas propias y pueriles (infantiles), sino para usar toda la fuerza de juicio, memoria, imaginación y elocuencia en la predicación del evangelio. Lo primero deber ser la espiritualidad combinada con la elocuencia e ideas claras. La fluidez en el mensaje y la agilidad son muy importantes, esto se debe de tener bien claro.

Tips para la voz antes de la prédica: Usar agua tibia con sal. Afloja y elimina la flema que se acumula en las cuerdas vocales. Debe tener cuidado y guardar su voz. ¡Cuídela!

Vencer el miedo: Tiene que estar seguro de lo que está hablando. No improvise. Sepa que hay un pueblo que atentamente le escucha. ¡Enfoque su don! 

IX. SOBRE LA APARIENCIA DEL PREDICADOR.

La forma de vestir es importante: evite la mala combinación, informalidad y estar despeinado.

La mujer: Tiene que darse un toque especial y debe vestir formal. Debe cuidar la apariencia que proyecta, ya que debe ser de santidad y no de sensualidad. Debe tener una imagen espiritual, cero ropas apretadas; evite a toda costa vestimentas transparentes. Evite artículos que distraigan la atención del público del mensaje como grandes adornos u ornamentos, sea sencilla, recuerde que la atención debe estar en lo que usted dice no en usted. Vista siempre con decoro evitando así que el ambiente espiritual se torne carnal, recuerde que cada ocasión tiene su ética de vestimenta y lo establecido para la mujer en la iglesia son ropas que no resalten su figure sino que resulten elegantes y con colores no escandalosos.

El hombre: Nunca use pantalones “salta charcos”, debe estar claro de su correcta medida para que todo esté a su justa medida. La higiene y la elegancia deben ser características en el predicador, un hombre sin afeitar y mal pelado resulta poco convincente. Evite el uso del jeans pues es una prenda sport y no para usar de noche, rompe con la formalidad del predicador. Cuídese de combinaciones extravagantes o llamativas que distraigan la atención del público al mensaje. Su vestimenta debe ser de corte formal, con corbata. Recuerde que es un ministro de la palabra del reino.

X. CLASES DE MENSAJES Y TIEMPO DE DURACIÓN.

Un buen mensaje refleja espiritualidad y tiene que estar basado exclusivamente en la palabra de Dios.

Clases de mensajes

• Textuales

• Expositivos

• Sistemático

• De uno o varios personajes

Por su marca ministerial

• Evangelístico

• Pastoral

• Didáctico 

El Mensaje Textual es el mensaje que se fundamenta en un texto bíblico, el cual se estudia cuidadosamente y se utiliza cada una de sus partes como guión de desarrollo o bosquejo. El mensaje textual puede ser apoyado con textos similares en otros libros de la biblia.

 El Mensaje Expositivo debe ser preparado con alto contenido bíblico y con demostraciones reales que han podido ser observadas en la actualidad. Se incluyen demostraciones de hechos históricos y tienen como mayor objetivo la enseñanza de la palabra del reino. La persona que prepare estos mensajes debe estar muy preparada y saber las diferentes fuentes de información que deben ser incluidas para dar veracidad a los hechos incluidos en lo que se está exponiendo principalmente las historias bíblicas que el predicador debe aprenderlas muy bien.

El Mensaje Sistemático comprende mensajes predicados en forma continua de los versículos dentro de un capítulo de la Biblia, o de un capítulo tras otro en un libro de la Biblia. También puede hacerse por secciones o grupo de capítulos de un libro de manera continua o subsiguiente.

 El Mensaje de Uno o Varios Personajes comprende el mensaje que se enfoca en uno o varios personajes de la biblia, que se puede hacer contando la historia completa, o solo de lo mas importante de su vida, destacando particularidades determinadas. Cuando se trata de varios personajes se destacan particularidades similares u opuestas.

El mensaje evangelístico está enfocado al llamamiento de la persona al arrepentimiento y va directamente de la mano con la vida eterna. El evangelista no se puede concentrar en hablar del infierno como hacen muchos, para luego hacer un llamado al que muchos pasan por temor. No se puede separar el mensaje de arrepentimiento de pecado de la sangre de Cristo porque si nos enfocamos en el pecado de la persona llegando al hostigamiento y la culpa para solo al final decir “la sangre de Cristo te limpia” es mejor hacer énfasis en el amor de Dios que envió a su unigénito para que todo aquel que en el creo no se pierda más tenga vida eterna. Además, los evangelistas están llamados a la demostración de los dones de Dios durante la ministración, por lo que sus mensajes son llenos de verdades del mensaje de salvación y cortos para que puedan tener tiempo de la ministración del don, ya sea de sanidad, ciencia o profético.

 El mensaje pastoral debe nutrir y edificar. El pastorado sostenible se fundamenta en la enseñanza. Las personas llegan a la iglesia a escuchar y a nutrirse con la palabra de Dios. El mensaje pastoral puede complementarse con el impacto evangelístico, considerando que hay todo tipo de público cuando se está predicando el mensaje.

 El pastor está llamado a ser maestro, pues su trabajo es el de nutrir a la congregación. La combinación de la sabiduría del pastor con la ciencia del maestro causa un gran impacto considerando que el mensaje del ministro depende mucho de la ocasión o condición espiritual que esté viviendo la persona.

 El mensaje pastoral debe ser muy coherente, lleno de palabra de vida y enfocado al crecimiento espiritual de toda la iglesia, evitando concentrarse en hechos específicos de algún miembro, sino que como mensajero del reino debe llevar un mensaje que nutra a toda la congregación sin importar su estatus o situación actual, pues es el espíritu santo que se encargará de dar a cada uno su parte. Un pastor rara vez es breve en sus predicas. La Biblia es un libro muy sencillo pero muy complejo.

 El Mensaje Didáctico comprende en la exposición que se fundamente en la enseñanza de la palabra de Dios, con el fin de comunicar principios y leyes del reino de Dios para crecimiento del oyente. En este tipo de mensaje se importantiza la explicación de las escrituras, lo que se aleja del mensaje folklórico y emociones humanas intranscendentes.

Lo que debemos de evitar en los mensajes de sanidad interior, avivamiento y unción.

• De Sanidad Interior La predicación tiene una influencia grande en la gente y no puede ser utilizada para manipular. Durante la predicación usted está en posición de influenciar en las emociones del público, así que debe moverse espiritualmente pues es Dios a través del Espíritu Santo quién debe producir el impacto en las vidas nunca la manipulación. Es lógico que cuando se esté desarrollando el mensaje muchas personas lloren, pero siempre debe ser porque el Espíritu Santo esté impactando sus vidas y no porque el predicador se valga de tácticas o mecanismos dramatizando situaciones de tristeza para afligir el corazón del receptor, logrando con eso un toque en las emociones que muy alejado está de una herida sanada por el espíritu santo.

• De Avivamiento y de Unción: La unción se puede confundir con alboroto. La unción no está en los énfasis (no se confunda), es importante hacer los énfasis correspondientes e incluso las pausas necesarias pero no es correcto hacer uso de las diferentes inflexiones de la voz para producir tristeza o alegría en la gente cayendo así en manipular las emociones con nuestra voz.

 XI. NATURALEZA DEL MENSAJE, FUNDAMENTO ESCRITURAL Y VERDADES AL DESNUDO.

Mensaje de esencia de fondo no retórico y de forma. El mensaje debe ser juzgado por el número de verdades expuestas, las palabras sin verdades espirituales son necedad. Es necesario que el predicador tenga hábito de lectura y una biblioteca con material complementario que incluya fundamento histórico, diccionarios, compendios, Biblias de estudio.

 El método divino es presentar la ley de Dios a la mente humana y enseguida escribirla en la tabla del corazón. El predicador debe ser portador de explicaciones exactas sobre las escrituras, el ministro debe ser un mensajero real del cielo. Todo sermón debe evaluarse por su contenido y no por su área superficial. El mensaje debe ser sacado del texto central o estar íntimamente relacionado con él, el texto central nunca debe ser abandonado.

XII. IMPORTANCIA DE LA CORRELACIÓN Y LA FRESCURA EN EL PÚLPITO.

En la Biblia hay millones de combinaciones, pero…

¿Dónde están?

¿Dónde las buscamos?

 Lo primero es dejar claro que la Biblia es su propio intérprete y que para poder dar la interpretación correcta a los pasajes es necesario utilizar la evidencia interna de la Biblia. 

Ejemplo:

Ezequiel 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciesen vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”.

 Para usted poder identificar lo que significa la brecha debe auxiliarse con la correlación de la Biblia. La parte histórica absorbe todo, y no sirve para hacer una buena exégesis de lo que ha leído, pero buscar correlación entre un pasaje y otro es difícil.

 Cuando Jehová le dijo a Moisés que le mostraría sus espaldas “lo vería como en la abertura de la roca” ahí en el agujero de la roca puede aplicarse la brecha de Ezequiel. “Jesús está en la brecha”, Él es la gloria de Dios.

 Entonces estar en la brecha es estar en sintonía con el corazón de Dios. Es necesario estar claros en que hay relación interna en el mismo pasaje, no es una relación ordinaria (lo que ve cualquiera), es señalar lo que no se ve, sin caer claro en inventos o cosas que parecieran solo interpretativas o contradictorias. Para hacer una correlación correcta hay que tomar en cuenta que la Biblia no se contradice.

XIII. Testimonio cotidiano del predicador. 

No prediques lo que no vives, lo que sostiene lo que decimos es nuestro propio testimonio. Es necesario que el ministro guarde un testimonio fiel para con todos, para no caer en escándalos que denotan una falsa manera de vivir por personas que predican lo que no practican. Sabemos que no hemos alcanzado la perfección pero como ministros de la palabra debemos tener una vida consagrada que agrade a Dios y que de testimonio de lo que Dios verdaderamente ha hecho en nuestras vidas. Cómo podemos tener en nuestra voz un tono de veracidad y seguridad al hablar de un palabra que cambia y transforma vidas si no ha sido transformada la mía.

Gálatas 6:2 El que cree estar firme mire que no caiga. No es algo momentáneo sino algo que debemos procurar a diario en la oración sin ignorar las maquinaciones del enemigo que anda buscando hacernos caer, claro que tampoco vamos a caer en ver al enemigo hasta en la sopa pero si debemos estar atento para discernir y poder guardarnos en consagración para poder predicar una buena palabra que suene verdadera en nuestra boca.

XIIII. Creatividad y habilidades del predicador.

Ya hemos hablado de cómo ser creativos y del don que es recibido de Dios, sin embargo es necesario mencionar cuando el predicador sencillamente no es bueno. En verdad hay que aceptar que existen “predicadores malos”.

 ♦ No conectan con el público.

♦ No se entiende lo que dicen.

♦ No tienen la habilidad para destacar las grandes verdades.

♦ No saben explicar lo que entendieron del pasaje.

Es necesario que estemos claros en que podemos tener un don sin pulir y toparnos con algunas de las situaciones citadas que solo necesiten ser trabajadas, pero es necesario reconocerlo y como decíamos ser evaluados para poder mejorar. También es necesario que en caso de identificar que no es nuestro don debe ser aceptado y buscar el rostro de Dios porque de lo que sí debes estar seguro es de que algún don Dios puso en ti y ese es el don que necesita ser pulido no uno equivocado.

 Otras malas características en un predicador: 

Improvisación de los mensajes: El pueblo debe ser respetado y si alguien dispuso de su tiempo para ir a escucharlo hablar de la palabra de Dios usted debe de sentir la responsabilidad que tiene de tomarse su tiempo para orar, observar, investigar y preparar un buen mensaje. No haga un simple resumen de algo para luego pararse a leerlo, y dejo claro que sí se puede leer en algún momento, sobretodo en la parte de la introducción que uno está incluyendo tal vez fechas, definiciones o datos que no son simples de memorizar, pero cuando esta ya fluidamente queriendo conectar con el pueblo y declarar las verdades de la palabra usted debe estar preparado para poder decirlo con seguridad. Nunca debe presentarse con improvisación sin haber estudiado verdaderamente lo que va a predicar.

La imitación: El que imita a otros predicadores no busca lo que Dios ha colocado en su interior. No es que este mal ver a los mejores predicadores y tomar ideas de sus mensajes, pero siempre se debe buscar el ser original y desarrollar lo que Dios nos ha dado a nosotros.

XV. PREDICADORES EN CONSTANTE ENTRENAMIENTO EN UN MUNDO CAMBIANTE.

El que está en el ministerio de púlpito, tiene que vivir leyendo y refrescando lo leído. La frescura está ligada a la inspiración. Hay que tener inspiración… un predicador sin inspiración difícilmente logre mostrar algo de frescura.

 Es necesario estar actualizado con lo que está pasando en el mundo actual y que seamos entendidos con los tiempos. No podemos ser expertos en la Biblia y no saber lo que está pasando en el mundo actual, debemos recordar que la Biblia incluye tiempos proféticos que debemos saber discernirlos en la actualidad. Es necesario ver noticias nacionales e internacionales, leer periódicos y estar informados de todos los temas en general para que también podamos dar frescura en nuestros mensajes y usar señalamientos de lo que está aconteciendo.


Pastor Luis A. Reyes

Iglesia Jesucristo Fuente de Amor C/Carmen Mendoza de Cornielle #35, Ensanche Quisqueya, Santo Domingo República Dominicana

809.620.1360

jfacentral@gmail.com

http://www.jesucristofuentedeamor.com

Posted on July 3, 2016, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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