EL SILENCIO DE UNA MADRE ABNEGADA

Una esposa en la vida bíblica tenía dos funciones principales: 1ro. Amar, respaldar, acompañar, ser ayuda idónea y tener intimidad con su esposo. 2do.Tener hijos y criarlos en la disciplina del Señor. Sí la mujer era estéril, se constituía en un estigma, no poder tener hijos. En el Israel antiguo toda mujer tenia su expectativa de ser la madre del Mesías. Además, los hijos eran honra y fortaleza para una madre y para la familia en general. (1Sa. 1:1-20; Gn. 18:9-15 y Lc. 1:5-25).
 

La Biblia hace referencia a todos los aspectos de la maternidad; la concepción (Gn. 4:1 y Lc. 1:24), el embarazo (Gn. 3:16 y Jn. 16:21), y la crianza de los niños (1Sa. 1:23 y Mt. 24:19). La madre que recién daba a luz debía presentar una ofrenda de purificación (Lv. 12; Lc. 2:22-24). En proverbios 1:8 y 31:1 hay pruebas de que la madre compartía la responsabilidad con el padre de instruir y disciplinar a los hijos. En la Biblia las madres tienen el mismo derecho que los padres de ser respetadas y obedecidas por sus hijos (Ex. 20:12 y Lv. 19:3). En el Antiguo Testamento los que maldecían o atacaban a los padres podían recibir la pena de muerte. (Ex. 21:15 y 17; Dt. 21:18-21). Jesús reforzó el 5to. Mandamiento “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex. 20:12), y lo protegió de la evasión de los escribas. (Mt. 15: 3-6). En las Escrituras a menudo se elogian las virtudes maternales: compasión (Is. 49:15), consuelo (Is. 66:13), y dolor por los hijos (Je. 31:15 se cita en Mt. 2:18). Que Dios utilizara a una mujer para enviar a su hijo al mundo, le otorga a la maternidad el honor mas grandioso.

 

Jesús nos dejó un ejemplo de obediencia y sujeción a su madre y a José en sus años de niño y adolescente (Lc. 2:51), con la frase “Madre, he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre”, consoló a María en presencia de Juan estando en la cruz. (Jn. 19:25-27). También, dejó claro que la devoción a Dios debe de estar por encima de la que se ofrece a una madre (Mt. 12:46-50).

 

A Israel se le compara con una madre (Os.2:25; Is. 50:1). Una ciudad es madre de su pueblo (2Sa. 20:19). Débora fue la madre o libertadora de Israel. La Jerusalén celestial es la madre de los creyentes (Ga. 4:26). Jesús habló de su compasión para con Jerusalén, comparando su amor hacia ella con una gallina hacia sus polluelos (Mt. 23:37). Pablo comparó su ministerio con el trabajo de parto de una madre (Ga. 4:19), y con la crianza (1Ts. 2:7).

 

MARIA DE NAZARET

María es el nombre griego de persona, equivalente al hebreo MIRIAM. Era la madre de la humanidad de Jesús, que por el testimonio de los evangelistas y las fuentes externas, se sabe que María de Nazaret, era una tierna adolescente de una ciudad poco importante en la zona agrícola de la alta Galilea. Nazaret, que tenia como 50 casas en esa generación, cercano al pozo de la ciudad el ángel Gabriel anunció a María que iba a dar a luz al “Hijo del altísimo”, que le pondría por nombre Jesús porque él salvaría a su pueblo de sus pecados (Lc. 1:31-32), y que se sentaría en el “Trono de David su Padre” (Lc. 1:32). Cuando María tocó el tema de su virginidad el ángel Gabriel le dijo que la concepción sería sobrenatural (Lc. 1:34-35). Mateo declaró que esa concepción virginal era el cumplimiento de Isaías 7:14 en (Mt. 1:22.23).

 

MATERNIDAD DE MARÍA DE NAZARET

El niño fue anunciado por el ángel Gabriel a María (Lc. 1:26-37), dio a luz a Jesús en Belén (Lc. 2:4-7), ángeles cantaron a los pastores las glorias del Hijo de Dios (Lc. 2:8-19), el niño fue circuncidado al octavo día. (Lc. 2:21). Presentado en el templo por María y José (Lc. 2:22-38), María y José huyeron con el niño a Egipto porque Herodes quería matarlo (Mt. 2:13-15), su madre le orientaba y supervisaba “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él”. (Lc. 2:40). Una vez se habían trasladado a Nazaret (Lc. 2:39-40), a los 12 años fue llevado al templo de Jerusalén, por María y José para ser presentado como adulto en el templo. (Lc. 2:41-52).

 

Después de esto vivió los 18 años del silencio, Jesús reaparece en los evangelios siendo un adulto para ser bautizado en el Jordán por Juan el Bautista (Lc. 3:1-21). En cuanto a María de Nazaret, la madre del salvador, en épocas posteriores, la tradición le otorgó dimensiones adicionales e indebidas de adoración. La iglesia de Roma hizo declaraciones sobre una singularidad ajena a la Biblia que incluyó “La inmaculada concepción, la virginidad perpetua, la ascensión corporal y la función continua de María de co-mediadora de la salvación”. La Biblia no respalda esas declaraciones, cada vez que María aparece en los evangelios, se le presenta como una mujer normal. Después de Jesús, dio a luz varios hijos. (Mt. 13:54-56 y Mc. 6:3).

 

El asunto es que la iglesia católica-romana le ha dado una honra a María de Nazaret que no le da la Biblia. Además, ¿Cómo decir que es madre de Dios? Sí Dios no tiene madre, María es madre de la humanidad de Jesús, el Hijo de Dios.

 

Los protestantes no siempre le reconocen la honra de ser elegida por Dios como madre de la humanidad de Jesús de Nazaret, el Mesías. Nuestro deber es enseñar sobre ella lo que la Biblia dice.

 

EL SILENCIO DE LA MADRE DE JESÚS

En cuanto al ministerio de Jesús, María es una gran ausente, adopta una actitud de silencio según los evangelistas. Ella entra a los evangelios por la puerta del silencio, prefiere dejar absolutamente libre a Jesús sin la sombra de su figura de madre. Prefiere el bajo perfil, porque sabe mejor que nadie todo lo alusivo a Jesús. Hay 3 tipos de silencio: 1.Aquel en que se encierran los cobardes por miedo o debilidad. 2.Aquel en el que el mundo arrincona a veces a muchos inocentes. 3.El silencio elegido, que un alma adopta porque ha entendido que en dicho silencio cumple mejor su misión. (Que es el silencio de la madre de Jesús).

 

Después de su protagonismo en los años de niño y adolescencia de Jesús, cuando se acabo el vino en Caná de Galilea, María dice una palabra decisiva a los que servían; haced todo lo que él os dijere. (Jn. 2:5). Es como su testamento espiritual, su último sermón, una vez dicho esto entra en absoluto silencio. Que hable el verbo de Dios, la palabra viva hecha hombre, Jesús. Ella ya nada tiene que decir. Solo volverá a hablar y esta vez con su presencia silenciosa en el calvario. Este silencio sirve a la vez para cumplir su misión y para respetar la misión de su hijo Jesús, el Salvador.

 

María fue una madre entendida y sabia, tenía la virtud de la discreción. Cuando los pastores fueron a Belén a adorar al niño rey que expresaron visión de ángeles. Dice el evangelista: Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. (Lc. 2:19). Cuando se produjo el acontecimiento del templo a los 12 años de Jesús, que él dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? (Lc. 2:49). Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc. 2:51), María comprendía que su misión, era como la de Juan el Bautista, preparatoria. La esclava calla cuando ha llegado el señor. Ella había dado ya todo y dicho lo que tenia por decir, como en el magníficat. (Lc. 1:46-56). Ella reconoce la adultez de Jesús en su ministerio público, no se inmiscuye en ese terreno, acepta su independencia. Incluso cuando no entiende lo que él dice en el templo “en los negocios de mi Padre me conviene estar”, sabe que su entendimiento es limitado. Su posición de madre no sería fácil en el ministerio público de Jesús. Seguro hubiera preferido que no se expusiera tanto, que evitara las confrontaciones con el poder religioso de la época, que no se relacionara con malas compañías que a veces le rodeaban, y que viviera mas cerca de ella.

 

¿Qué madre no le hubiese dado algunos consejos a Jesús? Siempre las madres tienen algo que señalar, pero María callaba. Asumió una distancia que para muchos es como una ausencia, renunció al poder de estar cerca de él, de oír su palabra continuamente. Es una renuncia heroica. No fue su discípula de primera línea, entre las mujeres que le seguían ella no estaba. A pesar de que sabia las respuestas de las muchas preguntas que los apóstoles le hicieron a Jesús, pero ella opto por el silencio, aun frente a la cruz. (Jn. 19:25).

 

Su silencio lo que proclamaba era: no hay mas palabras que el verbo de Dios. Imitó, la paciencia del Mesías en los 30 años de silencio viviendo como un hombre común en Nazaret. María de Nazaret, se mantuvo en el silencio de Dios hasta que mucho después de la resurrección, pentecostés y el desarrollo de la iglesia primera, en el año 62 d.C. le declaró al doctor Lucas todas las cosas.

En una ocasión cuando su madre y hermanos le buscaban, Jesús dijo: Porque cualquiera que haga la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, es para mí un hermano, y una hermana y una madre. (Mt. 12:46-50). Cuando la mujer grito en la multitud; bienaventurado el vientre que te trajo y los pechos que mamaste, y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan. (Lc. 11:27-28). De su enseñanza se desprende que Jesús dio prioridad al amor y la obediencia a Dios.

 

MADRES DOMINICANAS Y LATINOAMERICANAS

María de Nazaret cumplió su papel y misión en lo que Dios le encomendó, fue fiel, no por esto merece adoración. Sino que ella comprendió el plan de Dios en su vida y lo trazó con obediencia y humildad. Calló para que el verbo de Dios hablara, porque después de su discurso de pocas palabras “Haced todo lo que el os dijere” (Jn. 2:5). Ella hizo silencio, aún frente a la cruz, donde fue clavado Jesús, entendió que lo de una madre es amamantar, criar, orientar, educar, conducir, enseñar, sembrar los sagrados valores de la palabra de Dios y buscar entender su papel en el propósito de Dios para sus hijos. Hablando cuando hay que hablar, enseñando cuando hay que hacerlo, corrigiendo cuando es necesario y estimular los hijos a lo bueno, pero también mantenerse en silencio cuando lo demande el momento. Madres dominicanas y latinoamericanas, que Dios les siga dando sabiduría, sensatez y gracia para levantar a sus hijos, alto, muy alto, y así cumplir el designio soberano del Padre en Cristo Jesús. Gracia y paz de Dios.

 

Iglesia Jesucristo Fuente de Amor (Central)

Pastor Luis Alberto Reyes

809.620.1360

jfacentral@gmail.com

República Dominicana

Posted on May 24, 2015, in Artículos. Bookmark the permalink. 2 Comments.

  1. Wow muy bueno este tema el silencio de una madre

  2. Muy edificante. Gracias por compartirlo, mismo estoy hacienda con mis hermanas.

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