GLORIA DE DIOS REVELADA

En el hebrero clásico el término que se usa para Gloria es Sheqinah; y en el griego Koiné del Nuevo Testamento se usan las acepciones Doxa y Doxazo.

Sheqinah: es manifestación sobrenatural, emanada de Dios. Como en el monte Sinaí donde la gloria de Jehová fue manifestada a Israel (Ex. 19:1-25), en la columna de nube en el desierto donde Dios mostró su gloria al pueblo (Ex. 16:10), en su manifestación de gloria en el tabernáculo de reunión (Ex. 40:34-38), y en el lugar santísimo (Ex. 25:22), gloria, como la mostrada por Dios a Moisés (Ex. 33:18-23). Dios manifestó su Sheqinah al pueblo en la inauguración del templo de Salomón (2Cr. 7:1-3).

Doxa: significa gloria, y alude principalmente a una opinión, una estimación, y de ahí el honor resultante de una buena opinión. Trata de la naturaleza y de los actos de Dios en la manifestación de sí mismo, esencialmente de lo que él es y hace, tal como él se ha revelado en la historia de la salvación. Particularmente en Cristo en quien su gloria alcanzó su mayor plenitud y perfección (Jn. 1:14), gloria que siempre ha resplandecido y resplandecerá en el hijo eterno. (Jn. 17:5, 24 y Heb. 1:3). Fue exhibida en el carácter y en los actos de Cristo en los días de su carne (Jn. 1:14 y 2:11), en Caná se manifestó su gracia y poder y estos constituyeron su gloria. En cada milagro y prodigios de las maravillas que narran los evangelistas. Jesús manifestó la gloria de Dios (los evangelios). La gloria de Dios se manifestó en la resurrección de Cristo, en su ascensión y exaltación (1P. 1:21).

Doxazo: denota magnificar, exaltar y alabar específicamente glorificar a Dios, atribuirle a él; honor, honra y reconocimiento en cuanto a su ser, atributos y actos, esto es, su gloria. (Mt. 5:16; Rm. 15:6; Gal. 1:24 y 1P. 4:16).

HAMBRE INSACIABLE DE GLORIA DE DIOS
Moisés rogo a Dios que le mostrara su gloria (ex. 33:18-23). Dios le respondió: yo hare pasar todo mi bien delante de tu rostro. Mas no podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá (Ex. 33:20).

Moisés, se adelantó porque la mayor manifestación de la gloria de Dios es Jesús, pero 15 siglos antes de su manifestación, Moisés quería ver su gloria. No era esa gloria para su generación, Dios pasó su gloria pero la cubrió con la mano en la abertura de la peña y después quito la mano y Moisés vio su espalda (antropomorfismo). En el antiguo Israel hubo muchas manifestaciones de la gloria de Dios y Moisés tuvo profundas experiencias con la gloria de Dios, pero continúo buscando experiencias con la gloria no revelada. Jesús, habla mejor que Sinaí, y que la nube de sombra y fuego en el desierto, es gloria mayor que el Maná, es gloria mayor que el agua de la Roca. El apóstol Juan dice: vimos su gloria, como gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn.1:14).

Jesús, es la gloria de Dios envuelta en humanidad. Los evangelios manifiestan esa gloria en señales, maravillas y prodigios en sus actos, naturaleza y carácter. Así como en la obra de redención.

LA MUERTE DEL REY UZIAS
En Isaías capítulo 6, es la muerte de una generación anterior al joven Isaías. (La muerte: sigue dejando al hombre absorto, aunque se concentra más en morir que en la muerte misma. Lo de morir es la interrupción de la vida y es la causa de lo inconcluso en la vida humana). Dios trabaja con generaciones y aunque el hombre quiera burlarse de la muerte en video juegos, con el maquillaje de funeraria a los cadáveres que ponen a los finados como si estuvieran vivos. De todos modos el hombre sabe adonde concluirá su vida. Entre tanto el dilema de la vida y de la muerte el hombre no termina de resolverlo. Los cristianos sabemos que la gran respuesta es Jesucristo en quien todo queda definido.

El hecho es que nacer y morir son los extremos de la vida humana (Ecl. 3). Uzías, murió, y representa la muerte de una generación, pero la gloria de Dios brilla ante los ojos del llamado a lo profético como es el caso del joven Isaías.

GLORIA DE DIOS MANIFESTADA
Sus faldas es la expresión de su poder, gloria e imperio. (En la antigüedad mientras más larga era la cola de las faldas de los Reyes, más grande era su reino, mas territorio conquistado tenían. Sus faldas es la manifestación de su gloria. El pasaje detalla el trono de un soberano con su guardia personal. Es el estereotipo de un trono oriental donde se sienta el rey. Es la manifestación de la gloria de Dios a una generación posterior (la del joven Isaías). Significa que cada generación necesita su propia experiencia con la gloria de Dios (su presencia manifestada en designios, señales, prodigios, milagros y maravillas).

La gloria de Dios se separa de la muerte, prevalece ante ella, continua por generaciones, es el nuevo comienzo, es una cita ineludible para hombres y mujeres de Dios. La muerte del rey Uzías se oscurece y queda atrás en tanto que la gloria de Dios brilla. La muerte es solo en el rey Uzías, pero la gloria de Dios lleva toda la tierra (Is. 6:3b), lo de Dios, es su gloria, y su gloria no es para los animales de tierra, ni para criaturas marinas, ni para las aves, es para que los hombres vean su poder manifestado en señales, milagros y maravillas, y se vuelva a él. Para que su pueblo disfrute las grandes manifestaciones de su poder y se gocen en Cristo Jesús.

Se estremecieron los quiciales con la voz de Dios que siempre emerge de la manifestación de su gloria. Y la casa se llenó de humo, que es símbolo de la presencia de Dios manifestada (Gloria de Dios). Luego viene la confrontación personal, la mirada hacia dentro del joven Isaías, ante la gloria de Dios ve su propia condición y se aflige y gime, ¡Ay de mí! El Carbón encendido en la tenaza del serafín toca los labios del joven, y es limpia su conciencia de culpa y de pecado. A la pregunta de ¿quién irá?, responde heme aquí, envíame a mí. El ideal de una respuesta correcta al Señor, a él no debemos decirle que no. Siempre debe morir algo en nosotros antes que se produzca la manifestación de su gloria, con la cual se va la ingenuidad y la ceguera espiritual y entonces entendemos, quien es Dios, para qué nacimos, vivimos; hemos sido llamados conforme a su propósito, de manera que necesitamos un encontronazo con su gloria para cambiar, a fin de que, nuestros corazones sean mudados. Así dejaremos de concentrarnos en los defectos de otros como el joven Isaías (Is. 1:1-20), y nos miraremos nosotros interiormente al ser confrontados por la gloria del Señor. Y responderemos con quebrantamiento de corazón y estaremos preparados para ser vasijas idóneas para ser usados por él. Imperfecciones humanas y la muerte se manifestaron en la casa real, pero en la casa de Dios la hermosura del Señor: trono, ángeles y gloria de Dios manifestada para responder a las necesidades humanas.

SU PODER SE ESCONDE EN SU GLORIA
De la manifestación de su gloria dice el profeta Habacuc (Hab. 3:3-4). Dios vendrá de Temán y el Santo desde el monte de Parán. Su gloria cubrió los cielos y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; rayos brillantes salían de su mano, y allí estaba escondido su poder.

Este verso refleja el recuento de Moisés sobre la venida de Dios a Israel en el desierto de Sinaí (Deu. 33:1-2). Temán es otro nombre de Edom, ubicado al sureste del mar Muerto. Parán alude a la región montañosa situada al oeste de Edom.

Su gloria provoca la adoración; gloria en los cielos y alabanza en la tierra, también la alabanza llama la manifestación de su gloria. Cielo y tierra es el contraste más el cielo gobierna. Es donde está Dios, sentado en su trono de gloria.

La manifestación de su gloria se expresa en rayos brillantes que salían de su mano. Y allí estaba escondido su poder; significa que su poder se esconde en la manifestación de su gloria. Y es desatado cuando Dios es invocado en el nombre de Jesús. En la manifestación de su gloria se esconde su poder para señales, milagros, prodigios, sanidades, maravilla y proezas; y toda manifestación de sobrenaturalidad en Cristo para gloria de Dios Padre.

JESUS, LA PLENA EXPRESION DE GLORIA DE DIOS
Jesús es la plenitud de la gloria de Dios manifestada, desde su nacimiento hasta su ascensión en Betania, se cumplió el propósito de Dios en sus actos, que es la manifestación de sí mismo, de lo que en esencia Dios es, hace y como él se ha revelado en la historia de la salvación en Cristo Jesús, quién es la máxima expresión de su gloria manifestada. En su ministerio público tenemos evidencias de sobrenaturalidad y gloria plena en la realización de 35 milagros narrados de manera detallada por los evangelistas. Es la gloria mayor en todas las escrituras y sobre todo, el acto mismo de la encarnación del segundo en la Trinidad en un cuerpo humano. Esa gloria cumbre fue envuelta en humanidad, cubierta por un velo de carne (Heb. 10:20). Así lo cuenta el apóstol Juan: y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Jn. 1:14).

GLORIA DE DIOS EN LA IGLESIA APOSTÓLICA
En Hechos de los Apóstoles la iglesia primera fue usada por el espíritu santo para manifestar la gloria de Cristo en el pueblo de esa generación. El descendimiento del Espíritu Santo en Pentecostés (Hch. 2). Desatamiento de gloria en avivamiento de salvación en Jerusalén (Hch.
2:41; 4:4 y 5:14). Levantado por el Señor cojo de nacimiento de la puerta la hermosa (Hch. 3). El lugar donde estaban tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la palabra de Dios (Hch. 4:31), con poder los apóstoles daban testimonios de la resurrección del Señor. Y por las manos de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo. Pedro sanaba con la sombra (Hch. 5:12-15). Aunque de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos y todos eran sanados (Hch.5:16). Esteban, hacía grandes prodigios y señales en el pueblo (Hch.6:8). Felipe en Samaria sanando paralíticos, y cojos, liberación de espíritus inmundos (Hch. 8:7). Felipe en predicación y bautismo del etíope (Hch.8:39-40), arrebatado de Gaza a la ciudad de Azoto por el Espíritu Santo a 40 kilómetros aproximadamente. Manifestación de gloria del Señor en Saulo de Tarso (Hch. 9:1-19). Eneas sanado, Dorcas resucitada, por el Señor a través de Pedro (Hch. 9; 32-43). Sobrenaturalidad en casa de Cornelio (Hch. 10). Avivamiento de salvación en Antioquia (11:19-26). Pedro liberado por el Señor (12:5-17), manifestación de gloria de Dios, señales, prodigios y maravillas en los tres viajes misioneros del apóstol Pablo y sus equipos (Hch. Cap. 13-20).

REFLEXIÓN FINAL
En el día de hoy Dios sigue manifestando su gloria. Pueblo de Dios hemos sido llamados a manifestar La gloria de Dios en Cristo Jesús. A que esa gloria sea vista en nosotros por la acción del Espíritu Santo. En nuestras reuniones y donde estemos como iglesia, Dios nos usará como vasijas idóneas para que su gloria sea manifestada y desatado su poder.

Pastor Luis A. Reyes
Santo Domingo, Republica Dominicana
Iglesia Jesucristo Fuente de Amor
809.620.1360
Jfacentral@gmail.com

Posted on July 10, 2014, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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