LA ORACIÓN PERFECTA

Junto al cántico del amor de 1 Corintios 13, el Padre Nuestro es la porción más leída del Nuevo Testamento. Junto al Salmo 23, es el pasaje mas memorizado de la Biblia. Junto al Sermón del Monte, El Padre Nuestro es la sección de la Escritura más predicada del Nuevo Testamento, que regularmente se predica en serie de varios mensajes, tomando cada una de sus partes para el análisis, lo que en ocasiones puede durar meses. Junto a los Diez Mandamientos y a Juan 3:16, el Padre Nuestro es una de las porciones mas impresas de las Escrituras, en afiches, cuadros, volantes, libros, objetos de adornos, camisetas, murales, etc.

Otro dato interesante es la brevedad del Padre Nuestro, el cual tiene 70 palabras, que pueden ser leídas o recitadas en apenas 30 segundos. La estructura de la oración es, también, perfecta en cuanto a su balance. Pues tiene tres acápites referentes al Padre: santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad, y tres concernientes a nosotros; danos el pan, perdónanos y líbranos, así como dos cláusulas introducidas por la palabra “como” …como en el cielo” y “…así como perdónanos”.

En lo que respecta a Numerología Bíblica, de manera magistral y de forma sucinta, Jesús compuso el Padre Nuestro en 7 sentencias y doces frases; antes de la proclamación final, testimonio de grandeza del misterio escondido en sus palabras. Además, el Padre Nuestro tiene 7 peticiones: 1.Santifica, 2.Venga, 3.Hágase, 4.Danos, 5.Perdónanos, 6.No nos metas, 7. Líbranos.

DE SU ORIGEN
Los discípulos habían crecido en un ambiente religioso, donde oraciones eran recitadas constantemente por las diferentes sectas judías. Al parecer, los discípulos de Juan habían, también, asumido posturas y costumbres similares. Es por eso que muchos creen que la oración del Padre Nuestro fue primeramente dicha por Jesús en Arameo. Testimonio de esto es que en Arameo, el Padre Nuestro era “ABBA”, el “Santificado” era el “KADDISH”, que estaba al inicio de la oración diaria de los Rabines, el “Pan Nuestro” era el “MANA”, y el “perdona nuestros pecados”, eran las DEUDAS; que se recitaban en Arameo. Como prueba de esto, aun algunas versiones sustituyen pecados por deudas y deudores, y viceversa.

DEL MODELO
El Padre Nuestro es el modelo de la oración perfecta, que puede servir de guía a nuestras oraciones y que, además, contiene también los siete tipos de oración: 1.Padre Nuestro; la oración de invocación. 2. Santificado; la oración de bendición. 3. Venga y hágase; la oración de sumisión. 4. Dánoslo hoy; la oración de petición. 5. Perdónanos; la oración de confesión. 6. Líbranos; la oración de protección. 7. Porque tuyo es…; la oración de adoración.

DE LA DOXOLOGÍA FINAL
Existe controversia, también, por el hecho de que en Lucas 11:2-4 no se incluye la proclamación final contenida en Mateo. Algunos creen que Mateo cita la Oración de David, cuando recibió la ofrenda para la construcción del templo que aparece en 1Cr. 29:11. “Tuya es, o Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor”, y es muy parecido a la doxología escuchada en el cielo y que aparece en Ap. 5:13, donde dice: “Y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Por lo general, es después del siglo IV que esta doxología comienza a aparecer en los manuscritos más antiguos. Esta doxología final cayó en desuso por parte de la iglesia occidental, y por eso no es repetida por muchos al recitar el Padre Nuestro. No fue sino hasta el siglo XVII que la iglesia anglicana la incluyó en su catecismo, lo que le da un final y conclusión a la oración.

DE SU REPETICION
Desgraciadamente, la oración del Padre Nuestro ha venido a ser repetida incesantemente, y es utilizada como una penitencia, disciplina o castigo por siglos. De igual manera, es repetida mecánicamente en todo tipo de encuentros de tipo religioso, haciendo perder su efectividad y negando la escritura que le precede donde dice; “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mt. 6:7). En la Didajé o Didaché, la enseñanza de los Apóstoles, se sugería recitar esta oración tres veces al día, en referencia a las tres oraciones que hacia Daniel en Dn. 6:10, de donde puede haber surgido la practica de repeticiones incesantes.

EXEGESIS DEL PADRE NUESTRO (Mt. 6:9-13)

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS
Jesús revela a los hombres la nueva forma de tratar con el Dios de Israel, no es el Dios lejano, no es el Dios del monte al cual ni las bestias se podían acercar. Es Dios Padre; protector, provisor, bandera y escudo de sus hijos. Es Padre de todos, no solo de unos cuantos, su paternidad se fundamenta en el principio de colectividad, por eso dice: Padre Nuestro, alejándose del egoísmo humano representado por los adjetivos posesivos mí y mío del que ora.

Los padres terrenales viven en la casa familiar con sus hijos, Dios es Padre desde los cielos, por lo menos es donde está su trono (Sal. 103:19 e Is. 66:1), aunque lo llena todo con su presencia. Es Padre amoroso, misericordioso, bueno y fiel para con nosotros en Cristo Jesús, profundamente interesado en las necesidades de un mundo huérfano que agoniza.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Es la oración que ruega para que su nombre sea santificado por los hijos de los hombres, a fin de cumplir con el tercer mandamiento del Decálogo que dice: “no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Ex. 20:7). Su nombre Yaweh es el memorial de quien él es, “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14), el que vive un eterno és, nombre con el que se ha revelado en la historia de la salvación a los hombres manifestando su naturaleza y carácter a través de su Mesías, el Señor Jesucristo. Los pecadores profanan su nombre, no lo santifican, lo toman en vano, no le tributan honra verdadera. La iglesia de Jesucristo ha pactado el compromiso indeclinable de santificar el nombre de Dios. En unción profética poderosa, Sofonías proclama: “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento” (Sof. 3:9). Llegará el día que Dios volverá a todos los hombres pureza de labios, de corazón, pensamientos, emociones y voluntad, para que su nombre sea pronunciado con dignidad, honor, reverencia y temor.

VENGA TU REINO
Reino proviene del término griego BASILEIA, que significa: soberanía, poder regio, dominio, reino e imperio. Es la oración de la soberanía de Dios la cual comprende el ya del Reino, que significa que el Reino de Dios está viniendo a los corazones de los hombres; alude al presente continuo. En el sentido escatológico, Reino de Dios, trata del Reino visible que traerá Jesucristo como Rey y Mesías de Dios en el Milenio Bíblico (Ap. 20:1-10).

Jesús declaró palabras en diversos sentidos. Dijo por un lado: el Reino de Dios está entre vosotros, y afirmaba que su Reino no es de este mundo (Jn.18:36). En una parábola agrícola describió un reino cuya semilla había comenzado a germinar (Mt. 13:31-32) y en otras lo presenta como un gran banquete que sólo se celebrará cuando terminen de llegar todos los invitados (Mt. 22:1-4). En realidad, el Reino de Dios era Cristo en persona. En él estaba la totalidad del Reino de Dios, de él pasó a la iglesia, instituida en Hechos 2, y de la iglesia pasará a las naciones. “El que ora Venga tu Reino” se identifica con los intereses del propósito de Dios, a fin de que el reino efímero y falso de satanás sea destruido. Proclamemos con Jesús en la oración perfecta “Venga tu Reino”.

HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA
Jesús dijo en Getsemaní: “Señor no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22:42). Significa que, cuando oramos hágase tu voluntad, estamos renunciando a nuestra voluntad personal, para someternos a la voluntad de Dios, que es la perfecta y eterna. En el cielo, todo está sujeto a Dios, los angelitos le obedecen y ejecutan su voluntad; en el cielo, hay orden y paz. Donde hay rebelión contra la voluntad de Dios es en la tierra, ángeles caídos y el hombre pecador hacen su propia voluntad. Pero llegará el día en que el orden del cielo también será establecido en la tierra con Jesucristo como Rey, y la voluntad de Dios prevalecerá sobre la voluntad humana.

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA
De los grandes motivos de oración en favor de los intereses de Dios, Jesús le da un giro a la oración perfecta, orientado a los intereses del ser humano. Este estribillo no tiene un sentido metafórico ni místico. Jesús aludió al pan literal que necesita el hombre para alimentar su cuerpo. Él dijo “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt.4:4). Para el Señor el pan y la palabra son dos necesidades profundas, ninguna de las dos debe producir vergüenza, porque ambas son fundamentales para una vida verdadera. No se puede separar el pan de la palabra, porque desde que Cristo se hizo hombre los intereses del hombre en sus necesidades son los intereses del cielo. Se pide al Padre el pan nuestro (de todos), no pan mío; todo es plural en esta oración, que nos aleja del egoísmo. Es el pan de cada día, no de cada 150 días. Dios desea que dependamos de él como niños, de día en día.

PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS, COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES
El evangelio de Mateo es el que usa el término deuda, que se emplea en un sentido arameo como sinónimo de pecado, de ofensa a Dios, de obligación para con él. Como Lucas escribe a los gentiles usa el término pecados. Debemos a Dios la vida, el tiempo, el alma, dones, habilidades y talentos; y lo más importante, la gracia de su amor en Cristo en nuestra salvación. Lo que significa que somos deudores, la deuda más desafortunada es haber ofendido su santidad y su justicia, por lo cual cada día debemos pedir que perdone nuestros pecados por omisión y por comisión. Jesús, unió el perdón que Dios nos otorga al perdón que debemos extender a los que nos ofenden, y no es que Dios nos perdona si perdónanos a los hombres, no. Porque si fuera así, pobre del hombre en su miseria de resentimiento, soberbia y odio. En su amor, Dios nos encamina, a través de Jesucristo, a una vida de libertad.

NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, MAS LÍBRANOS DEL MAL
Tenemos hambre, dice la primera petición, somos pecadores, recuerda la segunda. La tercera nos alerta de que la tentación nos rodea. Jesús dijo: velad y orad para que no entréis en tentación (Mr. 14:38). A veces pintaba a los suyos un horizonte de guerras, calamidades y persecuciones. Serán zarandeados por el mal (Mt. 7:15, 24 y 26). El malo acecha a los cristianos con las tentaciones, roguemos al padre que nos cuide de caída, alejémonos de los pecados antiguos, no confiemos en nosotros, mantengamos una devoción diaria con Dios en Cristo. Oremos para que Dios nos libre del mal que procede del reino de la oscuridad y del malo (Satanás). Que nos libre de sus lazos, trampas, maldades y acechanzas. El Padre Nuestro abre con las palabras más tierna y cierra con las más inquietantes. No se trata de pura metáfora. Jesús habla de Satanás como un personaje vivo y activo en el mundo, pero no dimensiona su acción; él sabe que Satanás será vencido, le vio caer del cielo como un rayo (Lc. 10:18). Con su sacrificio y resurrección, Cristo venció a Satanás, hecho que nos da la fuerza espiritual para ser más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Rm. 8:37).

LA DOXOLOGÍA
PORQUE TUYO ES EL REINO Y EL PODER; Y LA GLORIA, POR TODOS LOS SIGLOS
Debido a que las oraciones judías se utilizaban comúnmente en contextos litúrgicos finalizaban con una declaración de alabanza, no debe sorprender el agregado de la bendición “Porque tuyo es el Reino, y el Poder y la Gloria por todos los siglos, amén”. Amén, resume la confianza de quién ora: así es, así va a ser, así será.

REFLEXIÓN FINAL
En 70 palabras el hombre ha visto transcurrir todo los problemas de su destino: el Reino de Dios que viene y la presencia del mal que nos amenaza, el pan por el que tenemos que luchar cada día, y del nombre de Dios, que tenemos que discernir, aunque es indescifrable. El milagro de que Dios sea nuestro Padre, y el riesgo de que la tentación pueda arrebatarnos. Ahora sólo nos queda descansar bajo la paternidad de Dios, que abrió la oración perfecta en los labios de Jesús, el Hijo de Dios. Gracia, misericordia y paz de Dios.

Pastor Luis A. Reyes
Iglesia Jesucristo Fuente de Amor
Sto. Dgo., República Dominicana
Jfacentral@gmail.com
809.620.1360

Posted on November 28, 2013, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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