NACIÓ PARA SER REY

Términos originales de reino

El diccionario ingles Webster nos proporciona una definición de Reino en el lenguaje antiguo que es usado en la Biblia, en este sentido Reino es el rango, calidad o atributo de un Rey, autoridad real, dominio y monarquía. Se traduce de dos palabras Bíblicas: Malkuth, término del Hebreo Clásico del Antiguo Testamento y Basileia del Griego Koine del Nuevo Testamento. Malkuth: es el rango, la autoridad real y soberanía ejercida por un Rey. En cambio Basileia: puede ser una realidad sobre la cual el soberano ejerce su autoridad. Puede ser el pueblo sobre el cual la autoridad del soberano es ejercida.

 

Básicamente el Reino es la autoridad de gobernar, la soberanía de un Rey. Cuando la Biblia menciona el Reino de Dios siempre se refiere a su señorío, su gobierno y soberanía (Sal.103:19), su Malkuth es su gobierno universal, su soberanía sobre la tierra (Sal. 145:11 y 13). La realidad del Reino de Dios comprende cielo y tierra, el gobierno de Dios es eterno.

 

Jesús Nació para ser Rey

En el interrogatorio que Poncio Pilato le hizo a Jesús, le preguntó: ¿Eres tú Rey de los judíos? Jesús le respondió; ¿dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mi?… Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿luego, eres tú Rey? Respondió Jesús: tú dices que yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. (Jn. 18:33-37).

 

Las palabras firmes de Jesús frente a Pilato de que había nacido para ser Rey, trae a memoria lo que el Ángel Gabriel le dijo a María de Nazaret cuando le anunció el nacimiento de Jesús: y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado hijo del altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin. (Lc. 1:31-33).

 

En cuanto a los sabios del oriente vinieron a Jerusalén diciendo: ¿dónde esta el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Y al entrar a la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abrieron sus tesoros, le ofrecieron presentes: Oro, Incienso y Mirra. (Mt. 2:2 y 11).

 

El oro es el metal de la realeza que separa a Dios de los hombres, el incienso anuncia su sagrado ministerio como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec, y la Mirra marca el carácter de su misión en la tierra como cordero de Dios para morir en la cruz por los pecados de la humanidad, (Jn. 1:29).

 

El profeta Isaías proclama: porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro. Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límites, sobre el trono de David y sobre su Reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los Ejércitos hará esto, (Is. 9:6-7).

 

Jesús nació para ser Rey, el testimonio de las Sagradas Escrituras y su vida sobrenatural lo declara. En el principio Adán y Eva se rebelaron contra el Reino de Dios y desde entonces, en cada periodo Bíblico de la historia de la salvación el hombre ha fracasado frente a las tentaciones excepto el remanente fiel. Aún Israel como nación se rebelo contra Dios rechazando a su Mesías.

 

El Profético Rey del Reino

Solo Jesús venció las tentaciones, viviendo una vida de perfección inmaculada y sometiéndose a la autoridad, dominio y gobierno de Dios, de tal manera que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:6-8). De esta Escritura se desprende el principio de que Jesús es el Hombre Reino de Dios, porque en su humanidad aprendió obediencia (He. 5:8).

 

En la etapa de la exaltación se produce el cumplimiento profético de que es el Rey del Reino, expresado por la pluma del Apóstol Pablo: por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil. 2:9-11). Connotados eruditos aseguran que el nombre que es sobre todo nombre se encuentra en (Ap. 19:16), que dice: y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey  de Reyes y Señor de Señores.

 

Con su triunfo sobre el reino de las tinieblas y el pecado, ha sido constituido por el Padre Señor, Cristo, y Rey del Reino que ha de venir. En este momento lo que más le interesa al Padre es la restauración del Reino, el cual el Espíritu Santo esta trayendo continuamente a los corazones de hombres y mujeres que aceptan a Cristo como salvador personal, así lo proclamó el Señor en el padre nuestro: Venga tu Reino (Mt. 6:10), al final del presente Aión Dios establecerá el Reino escatológico con Jesús como Rey del Reino. En este momento en todo el universo se hace lo que el Padre quiere y dice, solo en el planeta tierra hay rebelión contra la voluntad de Dios. Pero un día también en la tierra se hará la perfecta voluntad de Dios.

 

Jesús ejecutó el plan de Dios para abolir la rebelión de satanás y sus servidores, viviendo en obediencia perfecta, él es el Hombre Reino de Dios, luego ese Reino pasó a la iglesia y de la iglesia pasará al mundo como proclama (Ap. 20:1-10).

 

El profeta Daniel dice: miraba yo en la visión de noche, y he aquí con las nubes del cielo venia uno como hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días, y le hicieron acercarse delate de él, y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su Reino uno que no será destruido. (Dn. 7:13-14). Hoy es el día de salvación para aquellos que están lejos de Dios y sin esperanza. Los que anhelan vivir en el Reino eterno que el Rey promete tienen la oportunidad de recibirle como salvador personal, su sangre purísima te limpia de todo pecado,  recíbele hoy, Jesús nació para ser nuestro Rey eterno. Dios te bendiga

 

IGLESIA JESUCRISTO FUENTE DE AMOR

Pastor Luis Alberto Reyes

jfacentral@gmail.com

809.620.1360

 

 

Posted on July 1, 2013, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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