MADRES DE LA BIBLIA Y DEL MUNDO DE HOY

El término madre aparece en la Biblia no solo en su sentido propio y estricto, sino también en sentido amplio y metafórico. En un mismo parentesco se llama madre, también, a la abuela (1R. 15:10), a veces a la suegra (Rt. 1:11 y 13; 2:2); también, era llamada madre alguna antecesora remota (Gn. 3:20). Para la mujer de la cultura hebrea, la maternidad era una expresión alegre de la bendición de Dios y de dignidad social (Gn. 24:60; 30:1; 1S. 1:6; Sal. 113:9), porque la mujer mantenía la expectativa de dar a luz un niño, por la vehemencia interna de ser madre del Mesías. También, alejarse de la esterilidad, que era considerada una desgracia en Israel.

 

En sentido figurado madre también se emplea en la Biblia para designar una ciudad principal, en relación con ciudades menores (2S. 20:19). Se llama madre a algunas comunidades o pueblos personificados en Sión (Is. 50:1), Samaria (Os. 4:5), y Babilonia (Jer. 50:12). Jerusalén es la ciudad madre por excelencia (2S. 20:19). En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo llama a la Jerusalén espiritual “la madre de los creyentes” (Ga. 4:26), en tanto que en Apocalipsis se denomina a Babilonia como la “madre de las rameras y de las abominaciones” (Ap. 17:5).

 

A veces, se alude al amor materno y se le asigna carácter proverbial, como símbolo de la generosidad. El amor que Dios tiene por su pueblo es comparado con el amor de la madre (Is. 49:15 y 66:13), aunque la figura no es frecuente. Dios consuela a sus hijos como una madre (Is. 66:13). En el Nuevo Testamento, la unión de Jesús y sus discípulos llega a ser tan profunda que el Señor llama a los que hacen la voluntad del Padre “madre, hermano y hermana” (Mc. 3:31).

 

LA MADRE EN EL ISRAEL DEL AYER

La subordinación de la mujer en el antiguo Israel queda evidenciada en un sistema legal que no le otorga derechos como persona civil. Por lo cual, estuvo muy limitada en el ejercicio de roles públicos. Sus actividades públicas se concentraron dentro de la estructura económica y social al trabajo productivo y reproductivo. Manejaba la producción casera del proyecto familiar, que comprendía la atención a los huertos, animales domésticos, procesamiento de alimentos y de lana para hilo y tejidos, así como a la confección de ropas y utensilios domésticos (Pr. 31:10-31). El trabajo reproductivo comprendía la gestación, dar a luz a los hijos y propiciar su crianza. El pueblo hebreo fue amenazado por fenómenos naturales y por sus enemigos. Significa que, la reproducción de la población, era la tarea prioritaria de la mujer en esa época. Por eso, la mujer estéril en Israel era considerada afligida por Dios (1S. 1:5 y11). En cambio, la abundancia de hijos era signo del favor de Dios y, también, una garantía para la vejez. La sociedad hebrea apreciaba el rol de la madre como maestra y orientadora de sus hijos (Pr. 1:8). Jugaba un papel preponderante en la conservación y perpetuidad de la fe en Yaweh, Dios de Israel, al transmitir las creencias y costumbres a las nuevas generaciones. De tal importancia, que la ley prohibía la incorporación de esposas extranjeras a las familias israelitas (Ex. 34:14-16).

 

 

LA MADRE EN EL NUEVO TESTAMENTO

La madre en el Israel del Nuevo Testamento era laboriosa, fiel, recatada, dedicada a su familia, esposo e hijos. En tanto, que la mujer en las comunidades cristianas recibió el legado de Jesús en su trato con mujeres diversas en su ministerio público, tales como solteras, casadas, separadas y viudas, a las cuales dispensó un trato fino de profundo respeto y aceptación, aún aquellas cuestionadas moralmente en la comunidad. (Lc. 10:38-42; Mc. 1:30-31 y Lc.. 7:36-50). Esto dio lugar a que Pablo dijera: “ya no hay judío, ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. (Gá. 3:28). El protagonismo de la mujer no solo esta presente en los evangelios, sino también en Hechos de los Apóstoles y varias de las Epístolas Paulinas, incluyendo mujeres madres, que habían criado a sus hijos con honor y dedicación.

 

MADRES INSIGNES DE LA BIBLIA

Dios levantó las cuatro madres de Israel, Sara, Rebeca, Lea y Raquel, las cuales dieron a luz a los padres del pueblo hebreo (Gn. 18-30). Jocabed, la madre de Moisés, en su sabiduría fue vasija de Dios para preservar la vida del libertador de Israel de la esclavitud (Ex. 2-1-10). Débora, madre, jueza, profeta y guerrera. Con su confianza en el Dios de Israel venció a Sísara, y proclamó en su cantico profético:” las aldeas quedaron abandonadas en Israel… hasta que yo, Débora, me levanté como madre en Israel” (Jue. 5:7). La madre de Sansón, con un mayor entendimiento que su esposo Manoa, en el trató con el ángel del Señor (Jue. 13:1-24). Rut, madre de Obed y bisabuela de David, mujer moabita que renunció a sus dioses falsos para amar al Dios de Israel, a quien le entregó su corazón y destinó (Rt. 1 y 4). Betsabé, la madre de Salomón, en su prudencia y sensatez para que su hijo se sentara en el trono de Israel (1R. 1:11-40). La madre de origen fenicio, viuda de Sarepta de Sidón; que siendo adoradora de dioses falsos, puso su confianza en el Dios de Israel quien le envió al profeta Elías para que sobreviviera con su hijo. (1R. 17:8-24). La madre sunamita, y su fe en el Dios de Israel, para que le devolviera de la muerte a su hijo a través del profeta Eliseo (2R. 4:8-37). La madre virtuosa de Proverbios 31, de su trabajo de comida a su familia, alarga su mano al pobre, fuerza y honor son sus vestiduras: abre su boca con sabiduría, se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido la alaba (Pr. 31:15, 20, 25, 26 y 28),ó la madre de la sulamita de Cantares, quien la miró como su escogida, por ser la única de su vientre (Cnt. 6:9).

 

En el Nuevo Testamento, tenemos a Elizabeth, madre de Juan el Bautista, fiel, piadosa, y agradecida con Dios. (Lc. 1:24-25). María de Nazaret, la madre de Jesús, el Mesías de Israel, discreta, pura, y de profundo amor y devoción al Dios de Abraham (Lc. 1:46-56). La mujer cananea, que manifestó fe cuando rogó a Jesús por su hija enferma para ser sanada; el Señor le dijo:” ¡mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres” (Mt. 15:21-28). La madre de Juan y Jacobo que, con sentimiento materno, le pidió al Señor que en su reino sus hijos se sentaran uno a su derecha y otro a la izquierda (Mt. 20:20-28). La madre de Rufo, que Pablo dice: “que lo es también mía” (Ro. 16:13). Eunice y Loida, madre y abuela de Timoteo, calificadas por el apóstol Pablo de mujeres de fe no fingida. (2Ti. 1:5). Apia, madre de Arquipo, mujer de paciencia, devoción y misericordia (Fil.1:3).

 

 

LA MADRE DEL MUNDO DE HOY

En el mundo de hoy, tenemos madres amas de casas, profesionales y técnicas, emprendedoras, políticas, banqueras, gerentes, agricultoras, supervisoras, obreras, lideres sindicales, conductoras de vehículos pesados y livianos, madres que pilotean aviones, científicas, investigadoras policiales, autoridad de comunidades, provincias y hasta presidentas de naciones.

 

Cuida la criatura en el proceso de gestación, alumbra, guarda, protege, amamanta, orienta, y contribuye con la formación del carácter de sus hijos. Les ayuda con la tarea de la escuela o colegio, los transporta a compromisos de estudios en el día a día, le asesora con la ropa que se ponen, y en los alimentos que consumen. Está pendiente donde van, con quién se relacionan, qué ven en televisión y sus contactos en internet, así como a cuáles sitios acceden. Si tienen dinero que no procede de los padres ¿quién se lo dio?, está atenta al cuidado de la pureza sexual de sus cuerpos y mente. Solo he mencionado algunas funciones de las madres, pero su misión es mucho más amplia.

 

El asunto es que, la mujer que es madre, también tiene sus necesidades como ser humano de carácter espiritual, emocional, económica, social; familiar, etc..las cuales tienen que ser suplidas. Sin embargo, muchas veces se olvida de ella para dedicarse a sus hijos, con el fin de que sean hombres y mujeres de bien en el mañana, que lleven honor a la familia y altruismo a la sociedad.  Quiero destacar el trabajo, entrega y sacrificio de la madre soltera, una heroína en la sociedad dominicana que, con su tesón y esfuerzo, levanta a sus hijos para que sean buenos ciudadanos.

 

Una característica común de las madres del mundo de hoy es que tienen actividades dentro y fuera del hogar. La interrogante obligada es: ¿Cómo pueden lidiar con tantas cosas?

 

CONSEJO BÍBLICO A LOS HIJOS

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios te da” (Ex. 20:12). “No dejes la enseñanza de tu madre” (Pr. 6:20). “El hijo necio es tristeza de su madre” (Pr. 10:1). “Cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies” (Pr. 23:22). “Honra a tu padre y a tu madre” (Mt. 19:19).

 

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. “Honra a tu padre y a tu madre”, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra” (Ef. 6:1-3). “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20).

 

REFLEXIÓN

El pensador dijo que el alma del padre y del hijo son dos almas, pero el alma de la madre y del hijo son una sola. Dios nos ha dado el regalo de un ángel en este mundo, la persona y presencia de la madre, esa mujer virtuosa, amorosa y dedicada a la vida de sus hijos. Aquella que dice con el salmista:” herencia del Señor son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Sal. 127:3). La justicia del reino aconseja que honremos a nuestras madres y así cumplamos el designio de Dios en Cristo. Si ha partido de este mundo, dedícale pensamientos de agradecimiento.

 

Madres dominicanas y del mundo, el Padre celestial les ofrece su regalo de amor, a su hijo eterno, el Señor Jesucristo, quien murió por todo  lo que hemos hecho mal y resucitó para nuestro triunfo, con promesa de que volverá por los suyos. ¡Recíbanle hoy como Señor y Salvador! Dios les bendiga.

 

IGLESIA JESUCRISTO FUENTE DE AMOR

Pastor Luis Alberto Reyes

jfacentral@gmail.com

809.620.1360

 

 

 

Posted on July 1, 2013, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

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