Interpretando el sueño del rey

 

 

Con la entrada del nuevo año florecen la esperanza, ilusiones y sueños,  los ideales de progreso y cambio. Deseamos lo mejor para la familia, amigos y hermanos en Cristo. Aspiramos a una espiritualidad balanceada y a ser prosperados en todas las cosas. (3era. Juan 2). El Espíritu Santo nos ha enseñado que la pronta obediencia y la dependencia de Dios nos llevará a seguir  el ejemplo de Jesús y haremos nuestro el diamante del salmista cuando proclama: “deléitate asimismo en Jehová y el te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4). El Dios de Abraham y Padre del Señor Jesucristo, es Dios de pactos y cumplirá cada una de sus promesas, porque de generación en generación es su fidelidad. (Sal. 119:90).

 

JOSÉ Y FARAÓN

Debemos perseguir el ideal de aprender a tratar con Dios, porque con él hay que saber tratar. Un buen ejemplo lo tenemos en José, que comenzó soñando (Gen. 37:5-9), pero no interpretaba ni siquiera sus sueños proféticos. En la cárcel de Egipto comenzó a interpretar sus sueños, y mas adelante interpretó los sueños del copero y el panadero de Faraón (Gen. 40:6-23). Luego interpretó el sueño profético de Faraón (Gen. 41:1-36); entonces el monarca lo nombró  primer ministro de Egipto, la potencia de la región en ese momento. Dios cambió la vida de José de manera radical, en un solo día pasó de presidiario a primer ministro de Egipto. Todo cambió cuando José interpretó el sueño de Faraón, porque todos sus sueños proféticos Dios los convirtió en realidad delante de sus ojos, al recibir los honores como primer funcionario del rey, y ver los hermanos que lo vendieron  como esclavo de rodillas bajo su autoridad. (Gen. 45:1-15).

 

Dios también tiene su sueño, y es que su Reino sea establecido con Jesucristo como Rey. Si algún hombre comprende el sueño de Dios y lo interpreta en su vida quebrantando su corazón delante de él, rindiendo su tiempo, talentos, y capacidades, en pro de ese gran propósito; entonces los sueños personales, familiares y profesionales Dios lo hará realidad. Significa que nuestros sueños están llamados a un enlace y dependencia del sueño de Dios. Para que nuestros sueños florezcan, primero debemos interpretar el sueño de Dios.

 

EL REY DEL REINO

Todo el universo esta sujeto a la voluntad de Dios y le obedece. Solo en la tierra hay resistencia a su señorío implementado por dos criaturas rebeldes: Satanás, el derrotado ángel caído, y el hombre pecador. El Padre envió a su Hijo Eterno para levantar  al hombre caído y restaurarlo a la comunión con él, a fin de establecer su Reino, dominio y soberanía sobre los que obedecen su voluntad.

 

El rey del Reino nos ha encargado un mensaje para ser proclamado entre los hombres  que viven de forma equivocada en este mundo, para que sean salvos por la fe que es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Rom. 10:17).

 

Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación ( I Cor. 1:21). Dios se ha valido de los sentidos del habla y el oído para comunicar el mensaje de salvación a través de la iglesia, el pueblo de su pacto en Cristo Jesús, y otorga la salvación por la predicación del evangelio, el mensaje de un salvador crucificado que implica la eternidad en su presencia. Para los griegos que no creían en la resurrección era locura; pero para la iglesia, Cristo es salvación y vida eterna. (Juan 3:16).

 

El orden establecido por Dios es: primero la cruz y luego la corona. Por su triunfo sobre Satanás, el pecado y la muerte, Jesucristo es el Señor de las tres esferas del cosmo: cielo, tierra e inframundo. El único señalado por el Padre para dar vida eterna a todo el que cree (Juan 6:47).

 

CUMPLIR CON LA GRAN COMISION:

Jesús comenzó su ministerio predicando: “El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mc. 1:15). Luego dijo a sus discípulos: “toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os ha mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos las días hasta el fin del mundo” (Mat. 28:18-20).

 

En el evangelio según San Marcos Jesús les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mc. 16:15-16). La misión es de Dios pero la comisión es de la iglesia militante; significa que Dios ha compartido con la iglesia su misión de restaurar al hombre caído mediante el Señor Jesucristo, el hombre Salvación, el hombre Reino de Dios.

 

El apóstol Pablo expresa su compromiso con la gran comisión cuando dice: “pues anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y hay de mí si no anunciare el evangelio” ( I Cor. 9:16). Si el sueño de Dios comprende la instauración de su reino con Jesucristo como Rey significa que la iglesia debe seguir constituyéndose en servidora y facilitadora de ese soberano propósito, mediante la predicación del evangelio en las calles, las plazas, hospitales, cárceles, supermercados, fabricas, transportes públicos; en fin, en el trabajo de campo. También producir un impacto mediático en televisión, radio e internet.

 

El Reino de Dios siempre se refiere a su señorío, poder, gobierno, soberanía, realeza, y autoridad, tanto personal como universal. (Sal. 145:11 y 13). Jesús dijo en el Padre Nuestro “venga tu Reino” (Mat. 6:10). Cuando hombres y mujeres aceptan a Cristo como salvador personal, el Reino de Dios está viniendo a los corazones de los hombres, hecho que constituye la complacencia del corazón de Dios, que no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), y se sometan al Señorío y autoridad de Jesucristo.

 

Jesús dijo: “y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Los cristianos hemos vivido ese conocimiento y sentimos gozo y paz en nuestros corazones, pero los pecadores no lo saben, tenemos que salir de los templos a comunicárselo.

 

Jesús vino a este mundo con un mensaje del Padre invitándonos a su casa eternamente, pero no nos recibe en pecado. Debemos ser limpios primero con la Sangre Purísima de Cristo, el Cordero de la expiación eterna.  Al fin de cuentas, Dios no está enojado con los pecadores: solo quiere establecer una relación de amor a través de Jesucristo, quien siendo Rey murió como esclavo para darnos la esperanza de vida eterna.

 

La eternidad en el lago de fuego alejados del amor de Dios debe ser terrible y de tristeza infinita, invaluable para la mente humana, de tal trascendencia que Dios  entregó a su propio Hijo, el Príncipe del Reino, para evitarnos ese tenebroso e indescriptible destino eterno.

 

Es mas fácil salvarse que perderse, porque para perderse hay que pasar toda la vida diciendo que no a Cristo, pero en cualquier momento solo decir sí, lo acepto, es suficiente. Todos vamos hacia la eternidad y necesitamos un Salvador; de ahí el interés de Dios de que Jesucristo sea predicado  a tiempo y fuera de tiempo (2 Tim. 4:2), para que centenares de miles sigan siendo salvos. Porque él no quiere el cielo vacío, sino lleno de creyentes triunfantes en Cristo Jesús. A la luz de la palabra, hay reproche para los santos en silencio; el apóstol de los gentiles proclama: “Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2 Cor. 4:13).

 

INTERPRETANDO EL SUEÑO DEL REY

El sueño del Rey es establecer su Reino en la tierra con Jesucristo como Rey, destruir el reino débil, efímero y mentiroso de Satanás e implantar su señorío, autoridad y soberanía. La iglesia ha sido comisionada para la proclamación de las buenas noticias de salvación, a fin de que, por la locura de la predicación, los llamados entren a la esfera del Reino. La iglesia no traerá el Reino por la predicación, el Rey lo establecerá por la ejecución del propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor. (Efes. 3:11).

 

La interpretación del sueño del Rey es posible por revelación del Espíritu Santo en el texto sagrado, iluminación que nos conducirá a la realización de nuestros sueños espirituales, personales, familiares y profesionales. Jesús dijo: “mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). Lo primero de la espiritualidad de este impresivo es el Reino de Dios, sus leyes y principios; luego continúan nuestros sueños y expectativas que solo se realizan si interpretamos el sueño del Rey, poniéndonos a su servicio como sucedió con José y Faraón (Gen. 41:1-57). Iglesia de Jesucristo, en este año 2011 respondamos con determinación a este noble desafío y esperemos el cumplimiento de las promesas del Rey en nuestros sueños, ilusiones y metas, en favor de la familia, iglesia y nación. Dios te bendiga!

 

IGLESIA JESUCRISTO FUENTE DE AMOR

Pastor Luis Alberto Reyes

jfacentral@gmail.com

809.620.1360

Posted on July 1, 2013, in Artículos. Bookmark the permalink. Leave a comment.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: