DOS VENIDAS Y EL REINO

PLAN PROFÉTICO-ESCATOLÓGICO

El 27% de las Sagradas Escrituras es esencialmente mensaje profético – escatológico, porque, en el propósito eterno que Dios hizo en Cristo Jesús (Efes.3:11), hilvanó un sistema profético coherente, racional y organizado que no solo está al servicio de un momento de alta escatológica sino al servicio de toda la historia de la salvación y de los grandes eventos que acontecen en cada generación de la humanidad, los cuales ameritan ser iluminados por la palabra profética para ser comprendidos.

 

El apóstol Pedro dice: “tenemos también la palabra profética mas segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, entendiendo primero esto: que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:19-21).

 

La palabra profética es clara y perfecta, la oscuridad e imperfección la trae el hombre con exageraciones y distorsiones que confunden al pueblo, aprovechando la morbosidad de muchos por conocer el futuro sin necesidad de comprometerse con el señorío de Jesucristo en sus vidas.

 

El Padre, es el ideólogo del plan profético escatológico de los siglos, y ha revelado en dicho plan dos venidas del Mesías y, luego, la manifestación de su Reino físico de mil años. En la primera venida el Señor vino como Cordero, (Juan 1:29), en tanto que en la segunda venida vendrá como el León de la tribu de Judá (Apoc.5:5); después de vencer a los agentes del mal en la batalla de Armagedón, establecerá el Reino de paz de mil años, en la tierra.

 

PRIMERA VENIDA

El Antiguo Testamento comprende la anunciación, y el Nuevo Testamento la manifestación. Por lo cual, la primera venida del Señor fue muy profetizada en las sagrados cánones del judaísmo.

 

La primera venida es el fundamento, porque sin ella la segunda venida y el Reino no fueran posibles. Los evangelios de carácter histórico y doctrinal revelan sublimes detalles de la primera venida de Jesús, el Mesías prometido: su nacimiento virginal anunciado y celebrado por los ángeles de luz, su sabiduría a los doce años, con demostración de habilidades inigualables frente a los rabinos de la época.

 

Puso su sello de sobrenaturalidad en su ministerio público con sanidades, milagros, señales, prodigios y maravillas. Ejerció un liderazgo fino y de integridad que puso de relieve el amor a los demás, la compasión hacia los enfermos, y la solidaridad con hambrientos y necesitados. Se destacó por su vida inmaculada, por sus enseñanzas sublimes, su carácter templado, su humildad y servicio sin paralelo. Nunca pidió perdón porque no se equivocó; ¡Es el hombre perfecto!.  Cumplió su misión en este mundo de la obra de redención que es el capital de la primera venida. Su pasión, en la cual recibió mas de 250 golpes por nuestras rebeliones; su muerte de cruz, que siendo  Rey murió como un esclavo de muerte vergonzosa por nuestros pecados, enfermedades y por todo lo que nosotros hemos hecho mal (Isa.53:4-5 y Rom.5:1); fue sepultado y resucitó al tercer día lleno de belleza y hermosura (1 Cor. 15:1-5); ascendió a los cielos desde Betania (Luc. 24:50-53) y se sentó a la diestra (justicia) de la majestad en las alturas (Heb. 1:1-4), con la promesa a su pueblo de que volverá por los suyos (Juan 14:3).

 

TRASLACIÓN DE LA IGLESIA

El arrebatamiento de la iglesia se producirá a principio de la semana No.70 de Daniel (Dan.9:24-27), siete años antes de la segunda venida del Señor. El arrebatamiento de la iglesia no es considerado como una venida en el ámbito escatológico, porque el Señor no desciende a la tierra, sino que llama a la iglesia desde las nubes. Así lo proclama el apóstol Pablo: “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1 Tes. 4:16-17).

 

Pablo dice a los griegos: “no todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Cor. 15:51-52). A este evento se refirió el Señor cuando dijo: entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino: la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir nuestro Señor (Mat. 24:40-42). En la transfiguración de Mateo 17:1-8, Moisés y Elías a cada lado del Señor son una figura de la iglesia gloriosa, Elías de la iglesia arrebatada y Moisés de la iglesia resucitada.

 

El apóstol Juan es un tipo de iglesia arrebatada quien vio una puerta abierta en el cielo; y oyó una voz de trompeta, que dijo: “sube acá”. (Apoc. 4:1); la traslación de la iglesia es el evento profético que activará todo el andamiaje escatológico del propósito de Dios. La iglesia gloriosa resplandecerá como las estrellas a perpetua eternidad en la presencia de su Señor. (Dan. 12:3).

 

SEGUNDA VENIDA

Al final de la gran tribulación, que es el final de la semana 70 de Daniel 9:24-27, 7 años después de la traslación de la iglesia, se producirá la segunda venida del Señor como él mismo declaró: “Entonces verán al hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria” (Luc.21:27). Los escatólogos Daniel y Juan proclaman: “miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venia uno como un hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él, y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dan.7:13-14). “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Si, amen”. (Apoc.1:7). “El Señor vendrá con poder, con ojos como llama de fuego, con su ropa teñida de sangre y su nombre Verbo de Dios. Y los ángeles de luz y la iglesia gloriosa le seguirán y en su muslo tiene escrito este nombre Rey de reyes y Señor de señores”. (Apoc.19:11-16).

 

El señor vendrá al valle de Meguido en el norte de Israel, y destruirá a los ejércitos de los reyes de la tierra al servicio del Anticristo en la batalla de Armagedón. Serán apresados el Anticristo y el Falso Profeta y serán lanzados vivos al lago de fuego que arde con azufre. (Zac.14:1-16, Apoc.16:16, 17:14 y 19:17-21). En la primera venida, los hombres le negaron el reino al Señor y se han apegado al poder en este mundo a través de los sistemas monárquicos, dictatoriales y democráticos, pero el Señor Jesucristo viene por segunda vez para establecer el Reino de Dios por la fuerza y someter a juicio a Satanás y a su servidores a fin de vindicar el reino y la justicia de Dios en la tierra.

 

REINO DE PAZ

Desde que el hombre fue expulsado del Edén por su gran equivocación, ha gobernado en insensatez e injusticia por siglos. Pero el Señor Jesucristo gobernará las naciones con justicia y prosperidad en su Reino literal de mil años de paz. Y demostrará en la realidad como debió gobernar el hombre a los pueblos. Dice el Señor: “el lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán,  ni harán mal en todo mi Santo Monte”. (Isa.65:25) y Juan profetiza que Satanás será atado por mil años para que no engañe mas a las naciones, y será arrojado y encerrado en el abismo, que es una cárcel temporal del inframundo reservada para ángeles caídos, (Lucas 8:31). Entonces, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; vivieron y reinaron con Cristo mil años, (Apoc.20:1-6). Tanto la iglesia arrebatada como la resucitada y los santos del Antiguo Testamento reinaran y se regocijarán con el Señor en el reino milenial del cual Isaías dice: “y juzgará entre las naciones, y responderá a muchos pueblos, y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, no se adiestrarán mas para la guerra” (Isa.2:4), luego de la ejecución de la sentencia contra el diablo y sus ángeles, los cuales serán lanzados al lago de fuego (Apoc.20:10), y el juicio de los injustos frente al trono blanco, los cuales serán condenados al castigo eterno (Apoc.20:11-15).

 

La iglesia gloriosa morará por toda la eternidad en la nueva Jerusalén, con la Santísima Trinidad y los ángeles de luz. Estamos viviendo días apocalípticos y proféticos; es de sabios estar listos para el próximo evento profético que esta muy cercano a producirse, el arrebatamiento de la iglesia. Si no has hecho tu pacto de fe, acepta a Cristo como salvador personal y se limpio con su sangre purísima, para perdón de pecados, y así obtendrás el don de la vida eterna. Maranatha, el Señor viene. ¿Estas preparado?

 

Pastor Luis Alberto Reyes

www.jesucristofuentedeamor.com

jfacentral@gmail.com

Posted on May 19, 2013, in Artículos and tagged , , , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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